Experiencias y milagros
Creo que el mayor milagro que he tenido esta semana ,ha sido el poder saber que dios me sigue amando ,y mucho por medio de otras personas.
Cada vez que sentía la mas mínima incomprensión o duda ,Dios me respondía al momento, y por muchísimas personas.
He podido sentir mucho ,por no decir muchísimo el espíritu de Elías con la forma de buscar ancestros y de ayudar en mi árbol familiar . Creo que jamás había visto la gran importancia de la indexación hasta que no puse esa parte de mi en ella.
Y luego en la actividad de la primaria ,ame a cada uno de los niños .
Creo que no me sentía tan bien desde h con hábitos devocionales: oración matutina y, estudio diario de las Escrituras y servicio constante.
Ejemplo personal: Hablando con el obispo Echarri, concordamos en
Evitar el engaño
Cristo advirtió: “Mirad que nadie os engañe… vendrán muchos en mi nombre” (Mateo 24:4–5).
- Cuando vivimos estos tres principios—recibir la verdad, conservar el Espíritu y rechazar el engaño—tenemos la certeza de que “aguantaremos el día” de Su venida sin temor ni ansiedad.
II. Parábola de los talentos: multiplicando nuestros dones
Lectura breve: Mateo 25:14–30.
En esta parábola, un hombre parte de viaje y confía sus bienes a tres siervos: cinco talentos a uno,
dos a otro y uno al tercero. A su regreso, los dos primeros han duplicado su monto;
el último, temeroso, entierra su único talento. La respuesta del señor es contundente:
el diligente y valiente recibe aplauso y promesa de mayor responsabilidad;
el negligente es reprendido y separado.
Lecciones profundas:
Magnificar lo que se nos da
Evitar la trampa de la comparación
—Maestro, ¿por qué tiemblas? Has vivido una vida piadosa; Dios seguramente tendrá
misericordia de ti.
Y Zusha respondió:
—Si al presentarme ante Dios Él me dijera: “Zusha, ¿por qué no fuiste otro Moisés?”,
yo le contestaría: “Señor, no me diste la grandeza de alma de Moisés”. Y si Él me preguntara:
“¿Por qué no fuiste otro Salomón?”, yo respondería: “No me diste la sabiduría de Salomón”.
Entonces, con gran emoción, añadió:
—Pero ¿qué diré si Dios me pregunta:
“Zusha, ¿por qué no fuiste Zusha, el hombre que te hice ser?”
La lección es clara: en lugar de compararnos con otros—con sus dones, éxitos o virtudes—
Dios espera que seamos auténticamente nosotros mismos, desarrollando y entregando
los talentos que Él nos otorgó. Así, nuestra rendición de cuentas no gira en torno a lo
que otros fueron, sino en torno a nuestra propia fidelidad a la identidad y misión que
Él nos confió.
Confiar en la gracia del Salvador
No se trata de un esfuerzo puramente humano; es necesaria Su misericordia para que
nuestro “aceite” no se agote y nuestro “talento” no se enfríe.
III. Par ábola de las ovejas y los cabritos: el amor en acción
Lectura breve: Mateo 25:31–46.
En Mateo 25:31–46, Jesús describe el juicio final usando la imagen de un pastor que separa ovejas y cabritos:
El escenario: Al regreso del Hijo del Hombre en gloria, todas las naciones se reúnen ante Él.
La separación: Como un pastor divide ovejas (a Su derecha) de cabritos (a Su izquierda).
Criterio de juicio:
A las ovejas (derecha) las bendice porque, cuando Él “estaba hambriento”,
“sediento”, “forastero”, “desnudo”, “enfermo” o “en la cárcel”, ellos le “dieron de comer”,
“de beber”, “alojaron”, “vistieron” y “visitaron”.
Mensaje central: El servicio desinteresado a los necesitados es servicio directo a Cristo;
quien no ama ni socorre al “más pequeño” engendra su propia condena.
En suma, este pasaje enseña que la fe auténtica se manifiesta en obras de compasión y
caridad hacia los más vulnerables.
Aquí vemos el juicio final: las naciones son reunidas y dividas como un pastor
separa ovejas de cabritos.
La diferencia no radica en títulos o linajes, sino en la caridad encarnada: dar de comer
al que tiene hambre,
de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al preso.
“En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
Dimensiones prácticas:
Servicio cotidiano
No siempre se trata de obras monumentales; a veces, un vaso de agua,
un plato de comida o una visita breve pueden cambiar el curso de una vida,
o tan siquiera ministrar a nuestros hermanos ,también.
Sacrificio y generosidad
Debemos practicar el servicio sacrificial y la generosidad porque:
Impacto eterno
Cada acto de bondad es sembrar semillas que florecerán en el reino venidero.
Sirviendo a los demás, participamos de la obra de redención de Cristo.
IV. Vivir el Evangelio en amor: nuestro prójimo y nuestra familia
Amar a nuestro prójimo
Jesús enseñó que el segundo gran mandamiento es
“amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39).
- Amar a nuestro cónyuge
En Efesios 5:25,33, Pablo instruye: “Maridos, amad a vuestras mujeres,
así como Cristo amó a la iglesia”.Y esposas, respeten a sus propios maridos.”
Amar y guiar a nuestros hijos y padres
¿Cómo “criarlos en disciplina y amonestación del Señor”?
Los padres tienen la responsabilidad de nutrir espiritualmente a los hijos
Actividad: establezcan un “rincón del Evangelio” en casa, donde juntos
estudien las Escrituras y compartan testimonios.
Estos ejemplos nos muestran que, lejos de ser historias lejanas,
las parábolas se viven hoy, y al aplicarlas, experimentamos la presencia de Cristo en nuestros corazones.
V. Aplicación personal y familiar
Quisiera que cada uno de nosotros reflexione y se comprometa con tres acciones concretas esta semana:
Reservar un tiempo diario para el “aceite”
Puede ser lectura de las Escrituras, meditación o música inspiradora.
Busquemos esa “gota a gota” de Espíritu.
Identificar y usar un talento
Hacer una lista de nuestras habilidades o experiencias—enseñar,
escuchar, organizar, trabajar con niños—y planear una forma de ofrecerlas
gratuitamente en la iglesia o la comunidad.
Realizar un acto de servicio inesperado
Llamar a un enfermo, ayudar con la compra a un vecino mayor, donar utensilios
o ropa, visitar a quien esté solo. Con pequeños gestos, estamos sirviendo a Cristo mismo.
Inviten a sus familias y amigos a acompañarlos.
El esfuerzo conjunto fortalece nuestros lazos y multiplica las bendiciones.
VI. Preparándonos como congregación
Como congregación, podemos:
Fomentar hogares centrados en el Evangelio, promoviendo noches de hogar y compartiendo experiencias.
Al actuar unidos, nuestra luz brilla con más fuerza y atrae a quienes buscan respuestas.
VII. Conclusión y llamado final
Queridos hermanos y hermanas, la Segunda Venida de Jesucristo no debe ser motivo de ansiedad,
sino de regocijo anticipado. El presidente Russell M. Nelson nos recuerda:
“Este es el momento de que ustedes y yo nos preparemos para la Segunda Venida de nuestro
Señor y Salvador, Jesús el Cristo.”
Sigamos Sus enseñanzas, tan claras como sencillas:
Lleven aceite extra: reciban la verdad y mantengan la compañía del Espíritu Santo.
Al vivir estas verdades, no sólo nos alistamos para comparecer ante Él, sino que convertimos
nuestro entorno en un pequeño reino de paz y caridad. Les invito hoy a renovar sus convenios,
a dejar que el Espíritu Santo sea su guía fiel, y a manifestar el amor de Cristo en gestos reales y continuos.
Que salgamos de este lugar con deseos renovados de edificar el reino de Dios,
animados por la certeza de Su amor y de Su promesa de venir pronto. Al hacerlo,
nos unimos al presidente Nelson en un gozo optimista y en la firme esperanza de estar preparados cuando
Él regrese en gloria.
En el nombre de Jesucristo, amén.
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