lunes, 16 de junio de 2025

Semana 20 (9-15/6/2025)

 Experiencias y milagros

Creo que el mayor milagro que he tenido esta semana ,ha sido el poder saber que dios me sigue amando ,y mucho por medio de otras personas.


Cada vez que sentía la mas mínima incomprensión o duda ,Dios me respondía al momento, y por muchísimas personas.

He podido sentir mucho ,por no decir muchísimo el espíritu de Elías con la forma de buscar ancestros y de ayudar en mi árbol familiar . Creo que jamás había visto la gran importancia de la indexación hasta que no puse esa parte de mi en ella. 


Y luego en la actividad de la primaria ,ame a cada uno de los niños .

Creo que no me sentía tan bien desde h con hábitos devocionales: oración matutina y, estudio diario de las Escrituras y servicio constante.

    • Ejemplo personal: Hablando con el obispo Echarri, concordamos en

que las grandes pruebas se ven mas grandes cuando no hacemos las pequeñas cosas.
Quizá pensemos que una pequeña fruta con un pequeño vasito de leche no nos
darán mas energía por la mañana y por eso no los tomamos.
De igual manera, no hacer una oración, no leer y dejar las cositas pequeñas por que no tengo tiempo
o no son tan importantes es lo que nos lleva a no estar preparados como las 5 vírgenes insensatas
  1. Evitar el engaño

Cristo advirtió: “Mirad que nadie os engañe… vendrán muchos en mi nombre” (Mateo 24:4–5).


Reconocer falsos maestros y doctrinas incorrectas: buscar confirmación personal mediante el
Espíritu Santo y el consejo de líderes llamados por dios mediante la autoridad restaurada en
esta tierra.

Recordemos la exhortación de Moroni 10:5: “El Espíritu Santo hará saber la verdad de todas las cosas”.

  1. Cuando vivimos estos tres principios—recibir la verdad, conservar el Espíritu y rechazar el engaño—tenemos la certeza de que “aguantaremos el día” de Su venida sin temor ni ansiedad.


II. Parábola de los talentos: multiplicando nuestros dones

Lectura breve: Mateo 25:14–30.

En esta parábola, un hombre parte de viaje y confía sus bienes a tres siervos: cinco talentos a uno,

dos a otro y uno al tercero. A su regreso, los dos primeros han duplicado su monto;

el último, temeroso, entierra su único talento. La respuesta del señor es contundente:

el diligente y valiente recibe aplauso y promesa de mayor responsabilidad;

el negligente es reprendido y separado.

Lecciones profundas:

  1. Magnificar lo que se nos da

Dios no exige lo imposible: si nos da un talento,
espera que lo multipliquemos con gratitud y esfuerzo.
Bien sea ,si sabemos bordar ,bordando para quien lo necesite.
Si sabemos cocinar rico, haciendo algo para compartir con quien queremos, y si ,
como yo os cuesta un poco mas alguna de estas, dios nos ha dado la oportunidad y bendición
de tener dones maravillosos para poder hablar, consolar o escuchar pacientemente.

  1. Evitar la trampa de la comparación

Zusha de Hannopil era un célebre maestro jasídico del siglo XVIII conocido por su humildad
y profundidad espiritual. Según la tradición, cuando se acercaba el fin de su vida,
sus discípulos lo encontraron angustiado. Le preguntaron allí mismo:

—Maestro, ¿por qué tiemblas? Has vivido una vida piadosa; Dios seguramente tendrá

misericordia de ti.


Y Zusha respondió:

—Si al presentarme ante Dios Él me dijera: “Zusha, ¿por qué no fuiste otro Moisés?”,

yo le contestaría: “Señor, no me diste la grandeza de alma de Moisés”. Y si Él me preguntara:

“¿Por qué no fuiste otro Salomón?”, yo respondería: “No me diste la sabiduría de Salomón”.


Entonces, con gran emoción, añadió:

—Pero ¿qué diré si Dios me pregunta:

“Zusha, ¿por qué no fuiste Zusha, el hombre que te hice ser?”

La lección es clara: en lugar de compararnos con otros—con sus dones, éxitos o virtudes—

Dios espera que seamos auténticamente nosotros mismos, desarrollando y entregando

los talentos que Él nos otorgó. Así, nuestra rendición de cuentas no gira en torno a lo

que otros fueron, sino en torno a nuestra propia fidelidad a la identidad y misión que

Él nos confió.



Reflexión: ¿por qué no utilizar nuestro propio “aceite” y “talentos” en el servicio a Dios,
sin medirlos con los de los demás?
  1. Confiar en la gracia del Salvador

No se trata de un esfuerzo puramente humano; es necesaria Su misericordia para que

nuestro “aceite” no se agote y nuestro “talento” no se enfríe.


Invitación a orar pidiendo la fuerza que Él prometió: “Mi gracia te basta” (2 Corintios 12:9).


III. Par ábola de las ovejas y los cabritos: el amor en acción

Lectura breve: Mateo 25:31–46.

En Mateo 25:31–46, Jesús describe el juicio final usando la imagen de un pastor que separa ovejas y cabritos:

  • El escenario: Al regreso del Hijo del Hombre en gloria, todas las naciones se reúnen ante Él.

  • La separación: Como un pastor divide ovejas (a Su derecha) de cabritos (a Su izquierda).

  • Criterio de juicio:

A las ovejas (derecha) las bendice porque, cuando Él “estaba hambriento”,

“sediento”, “forastero”, “desnudo”, “enfermo” o “en la cárcel”, ellos le “dieron de comer”,

“de beber”, “alojaron”, “vistieron” y “visitaron”.


A los cabritos (izquierda) los condena porque no hicieron esos actos de misericordia.

“En cuanto lo hicisteis (o no lo hicisteis) a uno de estos mis hermanos más pequeños,
a mí lo hicisteis (o no lo hicisteis).”
  • Mensaje central: El servicio desinteresado a los necesitados es servicio directo a Cristo;

  • quien no ama ni socorre al “más pequeño” engendra su propia condena.

En suma, este pasaje enseña que la fe auténtica se manifiesta en obras de compasión y

caridad hacia los más vulnerables.




Aquí vemos el juicio final: las naciones son reunidas y dividas como un pastor

separa ovejas de cabritos.


La diferencia no radica en títulos o linajes, sino en la caridad encarnada: dar de comer

al que tiene hambre,

de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al preso.


“En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”

Dimensiones prácticas:

  1. Servicio cotidiano

No siempre se trata de obras monumentales; a veces, un vaso de agua,

un plato de comida o una visita breve pueden cambiar el curso de una vida,

o tan siquiera ministrar a nuestros hermanos ,también.

  1. Sacrificio y generosidad

Debemos practicar el servicio sacrificial y la generosidad porque:


Imitamos a Cristo, quien se entregó por nosotros; al ceder tiempo, recursos o consuelo,
nos asemejamos a Su ejemplo redentor.

Demostramos fe auténtica, pues el amor de Dios se revela en actos
concretos de compasión hacia los más vulnerables.

Nos preparamos con gozo para el juicio, sabiendo que al servir al
“más pequeño” ya hemos servido al Salvador y seremos llamados “herederos” en Su reino.

Fortalecemos nuestros hermanos y ayudamos a otros a edificar y fortalecer el
testimonio vivo del Evangelio, edificando aquí el reino de Dios.
  1. Impacto eterno

Cada acto de bondad es sembrar semillas que florecerán en el reino venidero.

Sirviendo a los demás, participamos de la obra de redención de Cristo.


IV. Vivir el Evangelio en amor: nuestro prójimo y nuestra familia

  1. Amar a nuestro prójimo

Jesús enseñó que el segundo gran mandamiento es

“amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39).



Evitar hablar mal de los demás:
el profeta José Smith advirtió que el chisme y la murmuración
empobrecen nuestro espíritu y dañan el corazón de nuestros hermanos.
Algo que me ayudo a entenderlo es ,que hablar bien edifica y refleja el amor de Cristo.



Ejemplo práctico: antes de compartir una crítica, preguntémonos:
¿ayudará a esa persona a acercarse a Cristo o solo alimentará lo que siente mi ser carnal por
el ,sin verlo como el hermano que es para mi?
  1. Amar a nuestro cónyuge

En Efesios 5:25,33, Pablo instruye: “Maridos, amad a vuestras mujeres,

así como Cristo amó a la iglesia”.Y esposas, respeten a sus propios maridos.”


El amor matrimonial cristiano implica servicio mutuo, paciencia y perdón diario.


Sugerencia: dediquen un momento cada día para expresar gratitud y
escuchar al otro con atención.

  1. Amar y guiar a nuestros hijos y padres

“Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor, porque esto es justo” (Efesios 6:1).“
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación
del Señor.”


Evitar la disciplina excesivamente dura o injusta, que hiere más que enseña.


No competir con ellos, no presionarles con comparaciones ni exigencias
desproporcionadas (tu “aceite” y “talentos” son únicos, como en la parábola de Zusha).


No usar palabras hirientes ni recriminaciones constantes que socaven su autoestima.

¿Cómo “criarlos en disciplina y amonestación del Señor”?


Con amor y ternura
, igual que Dios guía a Su pueblo con paciencia (Salmo 103:13).

Enseñando con el ejemplo: modelar oración, lectura de Escrituras y
servicio, no solo con palabras.

Estableciendo límites claros y coherentes, explicándoles el “por qué” de cada norma:
así la obediencia se convierte en comprensión y fe, no en simple temor.

Los padres tienen la responsabilidad de nutrir espiritualmente a los hijos
“enseñándoles amorosamente” (Proverbios 22:6).Como hijos


Actividad: establezcan un “rincón del Evangelio” en casa, donde juntos

estudien las Escrituras y compartan testimonios.


Estos ejemplos nos muestran que, lejos de ser historias lejanas,

las parábolas se viven hoy, y al aplicarlas, experimentamos la presencia de Cristo en nuestros corazones.


V. Aplicación personal y familiar

Quisiera que cada uno de nosotros reflexione y se comprometa con tres acciones concretas esta semana:

  1. Reservar un tiempo diario para el “aceite”

Puede ser lectura de las Escrituras, meditación o música inspiradora.

Busquemos esa “gota a gota” de Espíritu.


  1. Identificar y usar un talento

Hacer una lista de nuestras habilidades o experiencias—enseñar,

escuchar, organizar, trabajar con niños—y planear una forma de ofrecerlas

gratuitamente en la iglesia o la comunidad.


  1. Realizar un acto de servicio inesperado

Llamar a un enfermo, ayudar con la compra a un vecino mayor, donar utensilios

o ropa, visitar a quien esté solo. Con pequeños gestos, estamos sirviendo a Cristo mismo.



Inviten a sus familias y amigos a acompañarlos.

El esfuerzo conjunto fortalece nuestros lazos y multiplica las bendiciones.


VI. Preparándonos como congregación

Como congregación, podemos:

Fomentar hogares centrados en el Evangelio, promoviendo noches de hogar y compartiendo experiencias.


Hagan estudio y apoyo
para discernir falsos engaños—compartir enseñanzas
auténticas y fortalecer nuestra fe en la verdad.

Al actuar unidos, nuestra luz brilla con más fuerza y atrae a quienes buscan respuestas.


VII. Conclusión y llamado final

Queridos hermanos y hermanas, la Segunda Venida de Jesucristo no debe ser motivo de ansiedad,

sino de regocijo anticipado. El presidente Russell M. Nelson nos recuerda:

“Este es el momento de que ustedes y yo nos preparemos para la Segunda Venida de nuestro

Señor y Salvador, Jesús el Cristo.”

Sigamos Sus enseñanzas, tan claras como sencillas:

Lleven aceite extra: reciban la verdad y mantengan la compañía del Espíritu Santo.


Multipliquen sus dones
: confíen en la gracia del Salvador para magnificar lo que Él les ha entregado.

Sirvan con el corazón de Cristo: cada vida que tocamos añade luz al mundo y
fortalece nuestra esperanza.


Al vivir estas verdades, no sólo nos alistamos para comparecer ante Él, sino que convertimos

nuestro entorno en un pequeño reino de paz y caridad. Les invito hoy a renovar sus convenios,

a dejar que el Espíritu Santo sea su guía fiel, y a manifestar el amor de Cristo en gestos reales y continuos.



Que salgamos de este lugar con deseos renovados de edificar el reino de Dios,

animados por la certeza de Su amor y de Su promesa de venir pronto. Al hacerlo,

nos unimos al presidente Nelson en un gozo optimista y en la firme esperanza de estar preparados cuando

Él regrese en gloria.

En el nombre de Jesucristo, amén.


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